Thursday, November 15, 2012

Meditación #14 Desechando Yos




Meditación #14 Desechando Yos

Siempre me han fascinado los exo-esqueletos, bien sean los cuerpos huecos de las cigarras o las pieles resecas de las serpientes que solía encontrar a menudo en el Amazonas o en los pantanos de Louisiana, o mis amados caracoles que atesoraba al lado del mar. Frecuentemente, he reflexionado al pasar el tiempo y regalar la ropa, los zapatos y los juguetes de que mis hijos desechaban al crecer, que estos elementos también parecían ser armaduras abandonadas, exigiendo ser remplazadas por nuevos sustitutos que acomodasen los cuerpos crecientes de todo tipo de criaturas. La naturaleza parece adaptarse y transformarse fácilmente al generar un cuerpo más grande o aún un nuevo ser para permitir que el desarrollo y el crecimiento continúen. ¿Cuáles serán entonces las señales que avisan cuando es inminente la necesidad de un nuevo espíritu, un corazón más grande o un estado elevado del ser cuando la vida parece llegar a una nueva etapa de existencia?

En esta meditación en particular se nos invita a reflexionar sobre las muchas oportunidades en la vida en la que tanto añoramos pertenecer a un grupo, perdernos en el colectivo y sentirnos como una parte crucial y valorada del rompecabezas. En la infancia, este deseo se hace más poderoso aún a medida que la transición del hogar hacia la escuela nos permite observar cómo se visten, juegan, hablan y se comportan los demás. Nuestras identidades, aún inmaduras y ansiosas se preocupan por complacer y ser aceptados, sin importar el costo o el sacrificio requeridos. ¿Cuántas veces sufrimos por ser el últimos en ser elegido para un equipo o el único que no fue invitado a una fiesta o a participar de un simple juego, o talvez nos atormentaba no tener el estilo adecuado de ropa? ¿Cuántas veces un gesto amable o una sola palabra lograron rescatar el día, y abrieron un rinconcito por donde pudimos ser parte del grupo y sentirnos incluídos. El anhelo de pertenecer y ser valorado es supremamente intenso y si nunca se comprende y racionaliza, puede contribuír a obsesionarnos por ser parte de la masa, cueste lo que cueste y nos puede hacer sentir que necesitamos poseer todo tipo de objetos para lograr sentirnos valiosos y aceptados.

¿Qué tan frecuentemente podemos captar que en aquellas ocasiones que nos atrevemos a seguir nuestro corazón y tomamos decisiones basadas en nuestros gustos y preferencias, este acto simple nos revela detalles fascinantes acerca de quién somos. ¿Hemos desarrollado suficientes certezas acerca de nuestras identidades para que nuestros exo-esqueletos no tengan que corresponder al de la colectividad para que nos sintamos cómodos? Podemos desafiar la poderosa atracción de la uniformidad para arriesgarnos a ser diferentes y prescindir de las máscaras que esconden nuestros verdaderos Yos? ¿Podemos recordar con un corazón agradecido a quienes nos aceptaron y nos ayudaron a aprender a confiar en nosotros mismos para lograr pertenecer?

En tantas ocasiones, es tan sólo nuestra actitud la que puede ser un facilitador o un bloqueo  que afecta el comportamiento de todos aquellos que nos rodean, bien sea que los animemos a sentirse libres de ser y revelar quienes son con sinceridad, o si permanentemente portamos la espada del juicio y el escudo de la crítica. ¿Podemos soltar nuestros miedos y actuar con tal espontaneidad y autenticidad genuina que inspiremos a otros a confiar en su propio Ser, y atreverse a ser excelentes en la única tarea que se nos exige perfección: ser nosotros mismos, y tener la disposición de mutar nuestros Yos a medida que el flujo eterno de sorpresas que nos tiene reservada la vida se desenvuelva.
Con Amor,
Lina.

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