Monday, October 8, 2012

Meditación #10 El Poder Terapéutico de las Manos Humanas


Meditación #10 El Poder Terapéutico de las Manos Humanas


Este es un tema en que la vida me ha revelado sus secretos de maneras poderosas. Todo comenzó cuando fui voluntaria en mi adolescencia en una casa de adopción. Fue un lugar donde mi trabajo inicial consistía en enseñar a leer y escribir a los pequeños, pero algo poderoso me atrajo hacia la sala neonatal, y allí la hermana Nora me tomó bajo su tutelaje y me enseñó que lo que esos infantes necesitaban más que nada era ser cargados. Aquellos que no sobrevivían simplemente no recibían suficientes abrazos, caricias y contacto humano. Recuerdo haberme sentido tan importante, útil y amada, tan sólo con cargar esos pequeños cuerpos, algunos tan livianos que ni siquiera podían sostener su temperatura corporal, y requerían el tratamiento del “canguro”, sostenidos cerca a mi cuerpo y dentro de mi ropa, en un sobrecito de amor. Algunos de estos bebés habían sido abandonados en bolsas plásticas en la puerta de la casa de adopción, descartados como basura, pero tan sólo aquellos que eran cargados sobrevivían. Tal es la magnitud del poder del contacto humano.
También recuerdo una escena de la película “La Vida Como una Casa”, en la que un hombre quien tiene una enfermedad del alma más severa que su dolencia física, al sentir el abrazo de una enfermera, se disuelve literalmente de forma dolorosa, al descubrir cuánto tiempo llevaba sin beneficiarse del contacto humano, cuánta desesperación, la absoluta soledad en la que estaba sumido sin el calor que comunican las manos humanas en un abrazo amoroso lleno de emoción sincera.
En el contexto de la cultura Americana, se me dictaminó no abrazar en demasía ni atreverme a volver a tocar el cabello de mis alumnos que a su vez reclamaban precisamente ese contacto, porque podría interpretarse de manera equivocada. Dictaminé luto por una sociedad en la que el tacto se asocial con amenaza, pero la vida, en sus caminos misteriosos, me recordó que la Verdad no permanece oculta  por mucho tiempo.
Hace tres años aproximadamente, descubrí el Reiki, la terapia que cura con las manos humanas. Aprendí sobre sus orígenes remotos y sus técnicas detalladas, y aunque respeto su método, en su esencia, creo que sus efectos extraordinarios que pueden cambiar vidas se fundamentan en el acto sencillo de sumisión total a las manos de otro ser, a la apertura a la energía de quien ama suficiente para quere intervernir y desea realinear tu cuerpo, mente y alma, recordándote que eres amado, importante y único. Tal vez lo que esas manos logran es en realidad  devolverte a aquellos primeros meses de vida en que fuimos sostenidos, acariciados y alimentados por las manos de quienes nos cuidaron.
Durante esta semana, mira atrás con gratitude en busca de aquellos que han alimentado tu alma con la magia del contacto humano. Si hubo dolor en alguno de esos contactos, concéntrate tan sólo en el amor que has recibido, los fuertes abrazos, el alivio de una mano en la tuya cuando te sentiste perdido, un beso en la mejilla lleno de alegría al volverte a ver, el abrazo colectivo de buenos amigos que te ofrecieron apoyo, la mano invisible ofrecida por una voz en la distancia o el mensaje de cariño a través del poder de los nuevos medios.
Inhala este poder terapéutico y atrévete a ofrecerlo con tus propias manos, al dar un abrazo, un beso, una mano firme en una espalda doblegada, recordándole a quien amas que estás allí para ayudar, y que puedes ofrecer todo el poder de tu contacto humano.
Con un abrazo y un beso,
Lina.

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