Monday, September 24, 2012

Meditación #8 Deslizarnos en el Río de Nuestras Lágrimas



Meditación #8 Deslizarnos en el Río de Nuestras Lágrimas

Desperté para encontrar un pajarito ahogado en nuestra piscina hoy. Era una metáfora poderosa para esta invitación que estaba evitando a sumergirnos en el río de nuestras lágrimas. Se nos insta a reflexionar sobre las lágrimas que derramamos como bebés y las que dudamos en dejar fluir como adultos. Me pareció particularmente irónico que el pajarito que encontré hubiese muerto, ahogado precisamente por el elemento que tanto ansiaba.  hubiese muerto, ahogado precisamente por el elemento que tanto ansiaba.
Yo también me he sentido ahogada en dolor líquido esta semana. Hubo una muerte en nuestra comunidad y a pesar de que no conocía al joven que murió, mis palabras resultaron siendo convocadas para ser parte del proceso de sanación y me doblegué al saberme utilizada como instrumento para clarificar el mensaje de esperanza y amor que este joven había plantado en tantas vidas. Al mismo tiempo, estaba consciente del dolor que mi propia hija estaba sintiendo, siendo precisamente de la misma edad de este joven a quien estaban llorando, al enfrentar una nueva etapa de su vida, sola y tan lejos. Mi madre también ha estado llorando lágrimas de dolor y desesperación y he navegado sus sentimientos de impotencia con ella. Una de mis mejores amigas se ha embarcado en un curso de estudios superiores que le exige escribir y leer en Inglés perfectamente y se siente incapaz e insegura, haciéndola llorar de frustración. Incluso tuve la oportunidad de ser la enfermera de mi marido a medida que se recuperaba de una pequeña cirugía, y a pesar de que no lo vi llorar una sola lágrima, sí se rindió a la humildad y la resignación que me permitió servirle mientras su cuerpo se recuperaba.
Cuando éramos bebitos, fuimos poderosos a través de nuestras lágrimas. Ellas nos permitían expresar hambre, incomodidad, exasperación o cansancio extremo, y eran nuestro derecho, nuestra herramienta para lograr nuestros propósitos, y las utilizábamos sin dudar. Cuándo se convirtió nuestro llanto en una fuente de vergüenza, culpa o debilidad? Bien sea que nuestras necesidades hayan sido ignoradas o atendidas, nuestras lágrimas eran una poderosa manera de expresarnos y una bendición, y podemos reclamar ese sentido para nuestro llanto aún hoy.
Me sumergí con anhelo en el río de lágrimas que me rodeó esta semana. Lloré mis propias lágrimas, acompañé las ajenas, escuché y permití que mi corazón habitara ese flujo de sanación. Disolví mis propios miedos y dolor al unirme a la tristeza de otros y solté la ilusión de control y así redescubrí el hilo de Unidad que nos ata en nuestra humanidad compartida.
Las lágrimas son lluvia que bendice y nos permite evolucionar y fertilizar los frutos del mañana. Los ritos de pasaje en la vida frecuentemente nos exigent sentir dolor hoy para poder regocijarnos luego en la evolución que el próximo capítulo revelará a medida que las etapas maduran. Salta en el río de tus lágrimas sin reserva, miedo o duda. El río de nuestras lágrimas nos llevará, eventualmente, al océano de la empatía y la serenidad.
Con amor,
Lina.

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