El Gran Debut: Meditación #5
Quise llamar el día de tu nacimiento el magnífico debut porque es así precisamente como lo concibo. Recuerdo un libro infantil que me encantó cuando lo leí con mis hijos porque describía cómo, al nacer un bebé, las criaturas que habitan las aguas sostienen su aliento para ver quién ha nacido para acompañar su vida en la tierra, los seres alados que habitan en el aire s
e detienen como colibríes llenos de asombro, y aquellos que gatean o reptan, corren o trotan, de dos y cuatro patas, en todos los rincones de toda masa terrestre, sienten la presencia de una nueva vida que ha llegado a sumarse a su existencia sobre la Tierra, con la esperanza de que sea un Constructor, un Defensor, animados por la certeza de que cada vida humana tiene el potencial de ser un rayo de vida, de esperanza, de amor.
Cada uno de nosotros nace en el seno de hogares en el que nuestra llegada exigió preparación, la creación de un nido y generó anticipación. Los aspectos prácticos de nuestras necesidades fueron atendidos, con diferentes niveles de comodidad, y crecimos y avanzamos. Sin embargo, cada uno de nosotros también alojaba en su ser el deseo de crear, ser un alguien específico y único en el mundo, respondiendo a una semilla sagrada de potencial. Tal vez el ambiente en que crecimos nos alimentó físicamente, pero no siempre se cuidó de nuestras ansias de espíritu y el anhelo de hallar significado en nuestras vidas. Las mareas de ésta apremiante necesidad suben y bajan como las del océano, pero todos hemos sentido el ímpetu de un sueño, un deseo intenso, un llamado.
Cuando nacimos, éste impulso del espíritu estaba intacto, contenido en nuestros corazones, pospuesto hasta que nuestras mentes y nuestras almas evolucionaran. La vida, en sus caminos erráticos y laberintos, nos distrae tan eficientemente que es fácil olvidar, y algunos elegimos ignorar esos destellos de pasión.
Pero hoy renacemos, y liberaremos nuestros corazones, permitiéndoles volar con las alas extendidas para que logren recordarnos de esa semilla que habita en nosotros, el deseo intenso de trascendencia, un rayo de luz potente que no duda, teme ni se retrae. También se nos convoca a ser las parteras de otras almas, para acompañar y animar el renacimiento de la confianza, la fe, del deseo y la alegría, y todos lo que necesitamos es amor.
Celebra tu nacimiento ésta semana, haz una fiesta si es posible, aún con un porqué, globos e invitados, y renueva tu contrato con la vida, comprométete a vivir intensamente, y aférrate a el asombro y el entusiasmo que destellan en los ojos de un bebé. Brilla como estrella en éste, tu Gran Debut! Con Amor,
Lina.
Cada uno de nosotros nace en el seno de hogares en el que nuestra llegada exigió preparación, la creación de un nido y generó anticipación. Los aspectos prácticos de nuestras necesidades fueron atendidos, con diferentes niveles de comodidad, y crecimos y avanzamos. Sin embargo, cada uno de nosotros también alojaba en su ser el deseo de crear, ser un alguien específico y único en el mundo, respondiendo a una semilla sagrada de potencial. Tal vez el ambiente en que crecimos nos alimentó físicamente, pero no siempre se cuidó de nuestras ansias de espíritu y el anhelo de hallar significado en nuestras vidas. Las mareas de ésta apremiante necesidad suben y bajan como las del océano, pero todos hemos sentido el ímpetu de un sueño, un deseo intenso, un llamado.
Cuando nacimos, éste impulso del espíritu estaba intacto, contenido en nuestros corazones, pospuesto hasta que nuestras mentes y nuestras almas evolucionaran. La vida, en sus caminos erráticos y laberintos, nos distrae tan eficientemente que es fácil olvidar, y algunos elegimos ignorar esos destellos de pasión.
Pero hoy renacemos, y liberaremos nuestros corazones, permitiéndoles volar con las alas extendidas para que logren recordarnos de esa semilla que habita en nosotros, el deseo intenso de trascendencia, un rayo de luz potente que no duda, teme ni se retrae. También se nos convoca a ser las parteras de otras almas, para acompañar y animar el renacimiento de la confianza, la fe, del deseo y la alegría, y todos lo que necesitamos es amor.
Celebra tu nacimiento ésta semana, haz una fiesta si es posible, aún con un porqué, globos e invitados, y renueva tu contrato con la vida, comprométete a vivir intensamente, y aférrate a el asombro y el entusiasmo que destellan en los ojos de un bebé. Brilla como estrella en éste, tu Gran Debut! Con Amor,
Lina.

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